Llevo aquí todo el día, sola, (salvo por las ocasionales visitas del lobo que Alfa Michel envía para entregarme comida y asegurarse de que me encuentro bien). Y cuando cae la tarde, al fin la puerta se abre, y vuelve Alfa Michel.
- Bella, ¿cómo estás?
- ¿A qué debo el honor de que me visites dos veces seguidas?
- He venido a ver si te has pensado mejor lo que te pedí ayer. Ya sabes convertirte en mi confidente, y hacer creer a los cazadores que les estás dando información válida.
- No puedo, va