Todos los cazadores se habían juntado en lo que alguna vez fue el hogar de Emma, sí, estaban en la cabaña, o lo que quedaba de ella. Andrew se paseaba de un lugar a otro recordando el día del incendio, odiaba con todas sus fuerzas a los FitzGerald, se estaba empezando a impacientar, ya que Emma estaba tardando bastante en llegar al lugar en el que estaban, pero fue cuestión de tiempo para que la chica estuviera entre ellos.
Salvatore no podía dejar de observar a Emma, no importa lo que tuviera