Capítulo 31.

—Hermano mejor siéntate ¿Si?— Le dijo Isobel al menor mirándolo con súplica señalando una silla debajo de un quiosco algo grande, este a regañadientes camino hacia su asiento y se sentó con una mueca cruzando sus brazos.

—Te enseñaré luego varios truquitos—Habló Leinád dejando un suave golpe en el brazo de Beni logra

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