Capítulo 30.

Su caminar se hacía muy pesado, sus pies ardían y conforme daba pasos en sus labios se formaban muecas de dolor, a cada lado de ella se encontraban demonios cuidando que no se escapara, su cuerpo estaba rodeado de cadenas gruesas que quemaban su piel, su tío estaba delante de todos guiándolos hacia el calabozo. Al llegar cada uno de los demonios la sentó en el colchón sucio que estaba en el piso, Isobel suspiro con fuerza cerrando sus ojos r

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