La madre de mi hijo. 🧡
Xavier.
Ayer fue un día peculiar. Aitiana había hecho bien su trabajo, pero no dejaba de molestarme el hecho de que la cámara espía que le coloqué en la cadena con la piedra de zafiro no tuviera audio. Podía ver todo lo que pasaba, pero no escuchar. Eso me frustraba. Sin embargo, por el momento, bastaba con lo que podía observar. Aitiana sabía demasiadas cosas, pero se mantenía en silencio.
Miré el reloj. Por un momento, había olvidado la reunión importante que tenía con