Karol
Hay frases que uno entiende tarde.
Y luego están las que uno entiende demasiado rápido.
“Viene hacia aquí” fue una de esas.
No necesitó repetirse. No necesitó explicación. Bastó ver cómo todos en la sala cambiaban la postura al mismo tiempo, como si alguien hubiera apagado una luz invisible que mantenía todo en calma.
La risa de Helen se apagó de golpe, como si nunca hubiera existido. Teo ya no sonreía. Thiago dejó de mirar papeles y simplemente levantó la vista con una frialdad que no ha