Karol
Si alguien me hubiera dicho hace unas semanas que mi plan de “vida tranquila” iba a incluir correr por una casona vigilada como si estuviera en una película de espionaje barata, me habría reído… y probablemente le habría pedido pruebas.
Pero aquí estaba. Descalza. Con el corazón en la garganta Y con una sola idea repitiéndose en mi cabeza como disco rayado: me voy antes de que decidan por mí otra vez.
El pasillo estaba demasiado silencioso para ser normal. Demasiado limpio. Demasiado “est