207: El Embarazo de Helena.
El regreso a la ciudad había sido más difícil de lo que esperaba. Después de dos meses de aire puro, de cielos estrellados y de la libertad de correr por el campo sin preocupaciones, el penthouse me pareció una prisión de cristal y acero. Las paredes, antes acogedoras, ahora se cerraban a mi alrededor como una jaula, y el ruido constante de la ciudad, que antes apenas notaba, se había convertido en un martilleo incesante en mi cabeza.
Había algo más, sin embargo. Algo que no podía explicar, per