196: La Alianza Inesperada.
El hospital olía a desinfectante y a desesperación.
Las luces fluorescentes zumbaban en el techo, creando sombras alargadas en las paredes blancas. Laura estaba en una habitación privada, conectada a un monitor que pitaba con regularidad, su rostro pálido y sus ojos cerrados. Los médicos habían logrado estabilizarla, pero su estado seguía siendo delicado. La bala había rozado su bazo, y aunque la cirugía había sido exitosa, el camino hacia la recuperación sería largo.
William estaba sentado jun