Narrado por Helena
La biblioteca estaba sumida en una penumbra grisácea cuando Logan entró, arrastrando consigo el olor a lluvia y a tierra mojada que se había pegado a su ropa durante el camino desde la verja. Afuera, la primavera seguía empeñándose en no llegar del todo, y los robles del jardín se mecían con un viento frío que parecía burlarse de los primeros brotes verdes que asomaban entre las ramas. Yo estaba sentada en el sillón de cuero junto a la ventana, con una taza de té ya fría entr