Capítulo 121
Pasé la mañana en la habitación de Sara, necesitaba estar cerca de ella para tener información. Me había prometido a mí misma mantener la calma, tenía que ser mucho más inteligente para saber que había detrás de ese tatuaje que se estaba metiendo como una infección a la manada Russo
Me acerqué a su cama con una bandeja de desayuno y sonrió fingiendo una bondad que no veía en sus ojos.
—Te traje algo caliente —le dije con voz suave —. El médico dice que es importante que comas bien