DOS ENEMIGAS

CAPÍTULO 70

El aire se sentía oscuro, frío y pesado cuando Gabriela me vio bajar de las escaleras. Su mirada soberbia me recorrió de arriba abajo como siempre , mirándome como si yo fuera poca cosa.

—No tengo tiempo de tus estupideces —le aclare en cuanto baje las escaleras.

—Mira quién volvió a respirar —dijo con esa sonrisa venenosa—. La Alfa milagrosa, que siempre se salva de la muerte, es verdad el dicho de "hierba mala nunca muere"

Sonreí de su cinismo, de su descaro, Gabriela era una riva
Sigue leyendo este libro gratis
Escanea el código para descargar la APP
Explora y lee buenas novelas sin costo
Miles de novelas gratis en BueNovela. ¡Descarga y lee en cualquier momento!
Lee libros gratis en la app
Escanea el código para leer en la APP