Capítulo 72
El llanto de Ares me congeló, quedé paralizada en una esquina con el rostro pálido.
Estaba en el suelo del hospital, gritando, furioso, golpeando con los puños el piso como si quisiera romperlo. Lloraba con rabia, csu alma se estaba rompiendose en pedazos y yo no sabía cómo ayudarlo.
—¡No siento las piernas! ¡Mierda, no puedo moverlas! —gritaba una y otra vez, sin dejar el golpeteo en el suelo.
Intenté acercarme, con las manos temblorosas pero una enfermera me detuvo con suavidad y