—Deberías preguntar cuál de los dos salió realmente de la tumba.
La voz de Darius salió de la sombra bajo la puerta.
El hombre al otro lado permaneció inmóvil.
—Elara —dijo Aldren—. No abras.
La advertencia llegó con su propia voz.
Cansada.
Urgente.
Humana.
Mirella levantó la sartén.
—Ahora tenemos un padre que habla con dos voces y una puerta que no podemos abrir. Echo de menos cuando nuestros problemas eran solo asesinatos.
Rowan se apoyó en la mesa para levantarse.
—Déjame verlo.
—Apenas pue