El vínculo había desaparecido.
Busqué a Kael dentro de mí por puro instinto.
No encontré su furia, su miedo ni el gruñido posesivo de su lobo. No había una barrera emocional mal construida ni pensamientos que él intentara ocultar con la delicadeza de una puerta golpeada por el viento.
Solo silencio.
Kael seguía sosteniendo mi rostro entre sus manos.
Podía verlo.
Podía sentir el calor de sus dedos.
Pero ya no podía saber qué había detrás de sus ojos.
Varek salió de las ruinas del trono. Cada pas