Mundo ficciónIniciar sesión—Gracias por abrirme la puerta, Elara.
La voz de Darius atravesó el vínculo como una hoja cubierta de hielo.
No provenía del pasillo ni de la torre lunar. Estaba dentro de Kael, escondida detrás de sus latidos, usando la conexión que acabábamos de recuperar como un corredor abierto hacia mi mente.
Retiré la mano de su pecho.
Kael me sujetó la muñeca.
—¿Qué has oíd







