Mundo ficciónIniciar sesiónDesde el fondo de la cripta llegó el llanto de un niño.
No era fuerte.
Eso lo hacía peor.
Era un sonido pequeño, entrecortado, el llanto agotado de alguien que había pedido ayuda durante demasiado tiempo y empezaba a comprender que nadie acudiría.
Kael se quedó inmóvil.
Su mano seguía cerrada alrededor del lugar vacío donde había estado la mitad del lobo de lana.
—No es real —dijo.
El llanto volvió a escucharse.
Esta vez pronunció una pa







