Mate.
La palabra atravesó mi mente con la fuerza de un aullido.
No había sido pronunciada en voz alta. Ninguno de los presentes reaccionó. Viola seguía llorando sobre la cama, Lucien observaba nuestras manos unidas y Bram esperaba una orden junto a la puerta.
Solo yo había escuchado aquella voz.
La voz del lobo de Kael.
Solté su mano.
El contacto se rompió, pero la presencia salvaje permaneció dentro de mi cabeza. Era oscura, inmensa y antigua. No hablaba como una persona. Cada pensamiento lleg