BUENA:
Luego de una sección de sexo increíble es hora de irme, pero el niño Lucían no quería permitirlo.
—Lucían debo irme.
—No quiero que te vayas.
Dice haciendo un puchero y me río.
—Pareces un niño.
Le recrimino.
—Soy tu niño, y piensas abandonarme, no es justo.
Vuelve a decir mientras oculta su cara en mis pechos.
—Lucían…
Le reprocho y él se separa de mí.
—Está bien, vístete qué llamaré a uno de mis hombres para que te escolten, ese maldito de Maicol debe de estar rondando por ah