BUENA:
Con la ayuda de la bruja Lisa logré cambiarme con un hermoso vestido dorado con los hombros caídos y un cinto negro, el vestido no era ni censillo ni elegante… Era perfecto.
Lisa me maquilló de manera elegante y me hizo un hermoso moño recogido con varias horquillas.
—Estás muy hermosa, pareces una muñeca de porcelana.
Dice Lisa mirando el gran trabajo que hizo en mi.
—Gracias.
Digo sintiendo mis mejillas rojas.
—Dime, ¿ya sabes lo que le vas a decir al alfa?
Me pregunta y niego.