ALFA LUCIAN :
A primera hora en mi despacho se encontraban el rey y la reina del pueblo humano.
La verdad que no queda nada de lo que ellos eran antes, se miraban demacrados y cansados.
—Saludos alfa.
Hablan inclinando la cabeza con respecto.
—Tomen asiento.
Digo de manera seria y ellos obedecen de inmediato.
Observo a ambos pensando si es lo correcto lo que voy hacer.
—He decidido dejarlos ir.
Hablo directo sin rodeos.
—¿Habla en serio alfa?
Me pregunta el señor un poco incrédulo.
—