MALON :
—¿Le entregaste el frasco?
Escucho una dulce voz a mis espaldas.
—Así es… Pero ¿Qué haces aquí? Podrían darse cuenta, es peligroso.
—Tranquilo, tengo todo controlado.
Dice acariciando mi rostro y besa mis labios con pasión.
—Cuándo el estúpido del alfa esté muerto… Seremos los reyes de ambos reinos.
Me susurra sobre los labios y sonrío.
—No veo la hora que ese día llegue.
—Pronto llegará… ¿Podemos confiar en tu noviecita?
—Por supuesto, es una tonta sin remedio.
Sonrío mientra