Ryan regresó a su apartamento de madrugada, con el sol apenas comenzando a salir.
Sentía la cabeza pesada y el cuerpo le dolía por la intensidad de las emociones que lo habían invadido la noche anterior.
Al entrar, se quedó paralizado.
Kate estaba sentada en el sofá, con las piernas cruzadas y los brazos fuertemente apretados contra el pecho, mirándolo fijamente.
"¿Cómo entraste?", preguntó Ryan con voz tensa, aún conmocionado por la noche que había pasado con Serena.
La mirada de Kate brilló c