Kate estaba sentada frente a su tocador, mirándose fijamente en el espejo. Sus labios se curvaron en una sonrisa pícara mientras se pasaba la mano por el pelo largo.
El teléfono que estaba en la mesa a su lado vibró, y lo contestó sin dudarlo.
"¿Hola?", dijo en voz baja y expectante.
"Listo", dijo el hombre al otro lado. Su tono era frío y serio.
La sonrisa de Kate se profundizó. Pasó el dedo por el borde del espejo, observando su propio reflejo con satisfacción.
"Bien", susurró. "Ahora veamos