"¡Papá, date prisa!", gritó Amy, tirando de la mano de Ryan mientras entraban al parque.
Su carita rebosaba de emoción, y Ryan no pudo evitar sonreír al ver su energía.
"Bueno, bueno, más despacio, princesa", rió entre dientes, ajustándole la gorra para protegerla del sol.
"¿Adónde quieres ir primero?"
Amy miró a su alrededor, pasando la vista de los columpios a los toboganes, luego al carrusel que giraba a lo lejos.
"Eh... ¡los columpios!", decidió finalmente, señalando con entusiasmo.
Ryan so