Mi única respuesta fue un profundo gruñido en mi garganta mientras agarraba su culo y la apretaba firmemente contra mí, apretujando mi miembro contra sus partes desnudas.
Empezó a acariciarme con los movimientos de su cadera y eché la cabeza hacia atrás, apoyándola en el respaldo.
Esta mujer me iba a matar. Cualquier decisión que había tomado, ahora había desaparecido.
—Creo que tenemos asuntos sin resolver que requieren una atención inmediata, señor Norton —dijo con una voz grave y seductor