—¿Ya está mi cuñado aquí, Vicky? —preguntó el jefe, antes de llegar a la sala de juntas principal.
—Así es, señor, de hecho, ya debería estar adentro —Vicky tomó la manilla de la puerta y abrió.
El que entró primero fue mi jefe, después Vicky y yo fui quién cerró la puerta, no sabía por qué, pero sentía que algún par de ojos estaban puestos sobre mí, eso me daba escalofríos y un leve hormigueo en mi nuca.
Me dirigí hacia el lugar de los asistentes y me senté al lado de Vicky.
La que estaba de