Carraspee discretamente, tratando de salir de mi letargo.
—Claro, señor Norton, estaré ahí de inmediato…
—¡Sara! —Milena me sorprendió con unos golpes en la puerta, de inmediato salí para regañarla, pero ella siguió golpeando—. ¡Estás demorando mucho y tienes que bajar a desayunar! —iba a hablar, pero aún no cerraba la boca—. ¡¿Estás en el baño?! —preguntó gritando a propósito, solo hizo que me avergonzara un poco y mirara mi celular.
—Milena, en un momento bajo, aún no estoy lista —le indiqu