—Sara… oye Sara, despierta…
—Hmmm…
¿Quién me estaba hablando? ¿Estaba soñando?
—¡Sara! —alguien gritó mi nombre tan fuerte, que desperté asustada.
Lo primero que oí fueron las escandalosas risas de mi prima y otra mujer que ya había visto antes, su amiga
Restregué mis ojos para enfocarlas mejor y las asesiné con la mirada.
—¿Por qué ambas están en mi habitación? —les pregunté, sentándome en el borde de mi cama—. Diablos, ¿qué hora es? —me levanté a toda prisa para ir al baño.
—No te preo