Me quedé ahí sola unos minutos, hasta que decidí entrar por culpa del maldito frío.
—Pero mira a quién veo aquí —comentó esa voz chillona de Anastasia.
—Hola —dije sonriéndole.
—Harvey no gusta de ti, sólo te tiene para pasar una noche de un buen polvo y ya —dijo ella, riéndose en mi cara.
—Tranquila, si es así, me disfrutaré bien la noche y verás que aún seguiremos juntos, además, no será la primera vez que lo hagamos —dije tocando su orgullo.
—Así como toda una cualquiera. ¿Ya pasaste por las