Su boca se abrió ligeramente de asombro al entrar en el edificio y contemplar la magnífica creación que tenía ante sus ojos. Ahora entendía por qué se llamaba hotel de cinco estrellas.
El palacio hacía honor a su nombre. El diseño artístico del techo era asombroso y le hizo preguntarse quién lo había hecho. La enorme y reluciente lámpara de araña que colgaba en el centro aumentaba la belleza del vestíbulo y le daba ganas de tocarla, pero obviamente no podía.
Cerró rápidamente la boca al darse c