61 - Consecuencias.
Keila sentía que no tenía motivos para pelear, y quizás, nunca tuvo motivos reales para sentirse amenazada. Con Camila no era algo tan verdadero, pues se dio cuenta, que solo la mujer era una persona generando disputas en su relación. La suerte es que no logró su objetivo, y, ciertamente, Enzo y ella están bien.
— ¿Qué tal está tu amiga? — preguntó Enzo, cuando se encontraron en el ascensor —. Parecía estar muy seria.
— Ella está muy enamorada — respondió —. Sus ojos se iluminan cuando habla de