49 - Lo perdió todo.
» En el peor de los conceptos. «Pensó Keila en ese momento, mientras era transportada en el asiento trasero.
No la lastimó, no la amarró las manos, como la última vez, ni amordazó su boca. Ella iba sentada a su lado, mientras él tarareaba una canción y conducía.
— No confío en ti — respondió la mujer.
— Un punto a tu favor — añadió. Se recostó sobre ella, y abrió el coche, para empujarla.
Keila gritó fuerte, por la impresión, y luego sintió su cuerpo estrellarse sobre el pavimento, alejados