~ Ónix
Me siento en la cama y miro a Sienna.
Al despertar, su cabello castaño rojizo le cubría la cara, con las extremidades esparcidas sobre la cabeza. Pasé un par de minutos apartándole el pelo con suavidad para revelar su rostro sereno y dormido.
Desde entonces, me he dedicado a admirar sus suaves rasgos y a escuchar las respiraciones tranquilas y constantes que rozan sus labios carnosos.
Nunca me he sentido tan en paz.
Las cortinas ondean suavemente con la brisa. No recuerdo haber dejado la