Alexei
Esta mañana ameneci ansioso de saber de Luna; por lo que marque el número de karla y de mi hija, pero ninguno respondía. Me había levantado exaltado pensando en Luna, pero sólo era una pesadilla. Aun así, insistí y marqué los números, pero nadie contestaba. —Debe ser que Karla y la niña ya están en la escuela— pensé. Decidí entonces marcar el número de Natalia, pero tampoco respondía. Solté un respiro y exhalé sofocado. ¿Qué estaba sucediendo? Siempre llamaba a mi hija a esta hora y siem