Narra Matías
Observo el paisaje desde la ventana de la habitación en el hotel de Montelimar. Las playas doradas se extienden ante mí, bañadas por el sol radiante y bordeadas por el azul profundo del océano Pacífico. Desde aquí, veo a la gente disfrutando del día, algunos tumbados en la arena mientras otros se lanzan a las olas con sus tablas de surf, dominando uno de los deportes más populares en esta región.
El murmullo del mar y el bullicio alegre de los turistas llegan hasta mi habitación, c