Anashia.
Había pasado la semana, mi móvil sonó más de veinte veces en este día. Estaba molesta y no quería saber nada de ese mentiroso. Me siento como una tonta ilusa.
—¿Cómo pude creerle?—me preguntaba en voz alta mientras miraba el teléfono con frustración- Está claro que solo quiere estar bien con su amada esposa, sigale entonces.
Llevaba dos días sin parar de llorar y hoy, aunque era viernes y tenía planeado salir en busca de trabajo, estaba enojada, pero necesito recuperar más dinero para