Anashia.
Estaba conmocionada al enterarme de su repentino viaje; tal vez tenía alguna reunión programada, o quizás problemas con su esposa. En fin, podía ser cualquier cosa.
—¡Hija, la cena está lista!—anunció mi madre mientras yo estaba absorta en mis pensamientos.
—Ya voy, mamá- Respondi levantándome de mi escritorio, A pesar de nuestra pelea, no quería estar distanciada de él. Porque carajos sigo pensando en él.
Salí a la sala de estar. La cena estaba servida junto a jugo de sandía y postre.