RESISTIÉNDOSE AL AMOR. Capítulo 56: Hora de iniciar una nueva vida
ELIZABETH REED
—Soy un ayudante, no un adivino —reclamó Clark en cuanto aparcamos fuera de la casa de Enriqueta—. Si me hubieran llamado, yo solo lo habría solucionado.
—¡Cálmate! —exclamé detectando a un fanfarrón odioso.
—¡Por favor! Una vieja histérica y su guardaespaldas no resultan un gran problema… —contestó Clark con media sonrisa—. Solo hubiera necesitado dos balas y un día, como mucho.
—¡Pues discúlpenos, su gran eminencia, rey de los matones!, pero jamás habíamos tenido un mercenari