RESISTIÉNDOSE AL AMOR. Capítulo 3: Un reencuentro que sabía a tortura
ELIZABETH REED
—¡Reed! ¡Ya está la orden de la mesa dos! —exclamó mi compañera desde la barra.
Trabajaba en una pequeña cafetería cerca del campus. Era un lugar pequeño, pero muy agradable. Olía delicioso todo el tiempo, podía venir cuando quisiera y tomar café gratis mientras estudiaba, lo cual era bastante beneficioso.
Era la mesera y pronto me capacitarían como barista, lo cual aumentaría mi sueldo. Un par de libras extras no me caerían mal. Además, me imaginaba que cuando por fin me reenco