RAVEN
Entre mis piernas ese duro falo no ha parado de martillar adentro y afuera, sin darme un segundo de descanso y mi cuerpo grita con ansias de liberación.
Cedrick se incorpora de un momento a otro, toma salvaje mi cintura y sus penetraciones aumentan a una cogida bestial, resopla y gruñe, me observa fijo con esos ojos azules con motas rojas indomables.
Dándome la caliente vista de todos sus músculos contraídos en acción y el sudor bajando por nuestros cuerpos, su cabello platino pegado a su