RAVEN
No me atrevo ni a tocarlo para ver si respira.
Su piel está en carne viva y negra como el carbón, ni siquiera puedo mirarlo bien por el terror que siento.
Todo mis sentidos se bloquean en el dolor extremo ¡¡lo he matado, he matado a mi Alfa, he matado a mi compañero!!
— ¡¡Aaaahh, aaaahhhh!! – grito como loca y lloro como una desquiciada, abrazando finalmente su cuerpo inerte entre mis brazos, colocando su cabeza contra mi pecho.
¡¿Qué he hecho?! ¡¿Por qué me he confundido de esta manera?!