Desaparecido ...
La tapa se abrió de golpe. Una ráfaga de luz cegó a Thiago por un instante. No tuvo tiempo de reaccionar, el golpe fue directo. La culata del fusil impactó su rostro con una violencia brutal, lanzando su cabeza hacia un lado. Un quejido ahogado escapó de su garganta, inútil, contenido por la mordaza.
Unas manos firmes lo sujetaron sin cuidado, arrastrándolo fuera del baúl como si fuera un objeto sin valor. Sus piernas apenas respondían; tropezó, cayó de rodillas, y volvió a ser levantado con b