Capítulo 37 —La casi Luna
Narrador:
La noche tenía esa clase de silencio que no era paz, sino aviso.
Dilan caminaba al frente del grupo como si el bosque le perteneciera por derecho, aunque cada paso hacia el este del río le recordaba que, esa vez, estaba entrando en un territorio donde su nombre no era ley. Detrás de él iban Mara, Eric y dos lobos más, compactos, atentos, oliendo el aire como si el aire pudiera morderlos.
El viento traía humedad, metal viejo… y un aroma que no era suyo.
—Hast