Capítulo 190 — El Fin del Pacto de Descendencia
El estruendo de la carnicería se extinguió, dejando tras de sí un silencio denso, metálico y pegajoso que pesaba más que los gritos. El Gran Auditorio de la Ciudad Blanca, aquel templo de leyes gélidas y pureza hipócrita, era ahora una ruina de mármol astillado y charcos de sangre que se extendían como ríos carmesí bajo los tronos. Silas y los pocos Ancianos sobrevivientes estaban de rodillas, con las túnicas blancas manchadas de la sangre de sus p