Capítulo 189 —Traición y Masacre
El milagro que Luz acababa de obrar, sanando al lobo y saciando al vampiro ante los ojos de todos, debió ser el fin del conflicto, pero para el Cónclave fue el inicio de su fin. Silas, el Anciano Principal, se aferró a los brazos de su trono de piedra con una fuerza que hizo crujir el mármol. Su rostro, una máscara de arrugas y odio, se transfiguró. Sabía que si esa joven salía viva de allí, el poder del Consejo, basado en la división y el miedo, se desvanecería