Capítulo 191 —El Nuevo Orden Mundial
El amanecer se filtraba a través de la cúpula destrozada del Gran Auditorio, pero ya no iluminaba la Ciudad Blanca de los Ancianos; ahora bañaba las ruinas de un sistema que se había consumido en su propia arrogancia. El aire, denso por el rastro de la pólvora, el ozono y el metal de la sangre, comenzaba a circular, renovándose con una brisa fresca que entraba por las brechas de los muros. La carnicería había terminado. Los cuerpos de los traidores habían sid