¡PUM!
¡Alfa Raymond apoyó sus manos sobre el escritorio, y se levantó de golpe!
—¿Quieres que me rebaje para salvarle la m@ldita reputación a Malahia? —gruñó él, yendo furioso a la estantería. Sirviéndose una copa de licor—. Es absurdo. No puedo darle tanto a la loba lunar… Ni siquiera tiene las cualidades para una Luna oficial y pública.
—Alfa. Piénselo. ¿Qué otra opción tenemos? —se acercó el Beta. Apoyando su mano en la estantería de los licores, mientras veía a Raymond llevar la copa