¡¡Raymond se detuvo a medio alzarse y la fulminó con los ojos en ese maldito momento!!
—Créeme. No quieres saberlo —dijo ese Rey Alfa con voz gélida—. Ruega a la diosa que te bendiga con machos.
¡Ayseli abrió sus ojos de par en par! ¡La hembra estaba en shock!, con su corazón latiendo aceleradamente.
¡RECORDÓ LA VISIÓN!
La cuna, la sangre en las sábanas, el llanto de sus bebés que paró de golpe.
El corazón de esa hembra se apretó, feroz. Sus manos se elevaron y cubrieron su rostr