Alfa Aciel se llevó la mano al mentón, pensativo, caminando dos pasos, el riachuelo a su espalda provocando un ligero sonido.
—Escuché que el tercer jerarca visitaba a los lobos de la luna en las manadas a las que eran asignados —murmuró ese Alfa de cabello oscuro—. Para… asegurar que cumplan su propósito. Pero no sabía de un ritual purificativo mensual.
—Podemos intentar… contactarlo —dijo ella con esfuerzo.
La reacción de Aciel fue inmediata. Un chasquido de lengua, frunciendo su ceño.